exposiciones anteriores

DUDA

Gustavo Acosta
14/febrero-18/marzo/2012

 

 

 

 

 

 

Duda, es la primera exposición personal en Madrid de una las principales figuras de la plástica cubana de las últimas décadas. Referente fundamental del denominado Nuevo Arte Cubano, Gustavo Acosta ha devenido en maestro de la pintura y el dibujo con tal grado de sagacidad y lujuria en el manejo de ambos lenguaje, que resulta émulo para muchos y rabia solapada para otros. Su obra es todo un homenaje al buen hacer. Articula un discurso que funda sus bases en la elocuencia y el dominio soberano de la materia misma del arte. Todo parece resultar de un espejismo, de una fabulación concertada, de la locura, del accidente de la memoria que se asiste del fragmento delirante o de la erótica que persigue su objeto díscolo; pero no. El ejercicio de Acosta, es casi un ejercicio de epistemología pictórica que reconoce la ductilidad del lenguaje tanto como su virtud de convertirse en desvío retórico y en narrativa.

Duda, está compuesta por grandes lienzos impresionistas y dibujos que rivalizan con el dominio del espejo, probando así la capacidad simuladora del arte y su densidad tropológica.  Las destilaciones del plan urbano, cada vez más abstractas al cabo de los años, presentan un código íntimo que sirve para expresar los recuerdos, la nostalgia y las emociones inherentes en su obra: el aislamiento, la añoranza, la enajenación, el miedo, la esperanza y la fantasía. Los espacios por él creados están cuidadosamente delineados, son totalmente creíbles, pero de alguna manera no son del todo correctos. Los dibuja y los pinta con exactitud de modo que, casi de una manera voyerista, podemos observar desde lo alto las calles y los litorales, como si tuviéramos el poder como espectadores de manipular lo que está sucediendo. Pero no vemos gente. No tenemos ninguna pista. No estamos seguros si es de noche o de día, ni dónde estamos. ¿Nos observamos a nosotros mismos, nuestras vidas y la historia de nuestra existencia? ¿Es éste el espejo que cuestionamos junto con el artista? Él devuelve la cuadrícula a la vida real a través de la pintura y transforma las proezas de ingeniería y arquitectura en el lienzo del artista. Luego imbuye  la cuadrícula de anonimato y con éste, una sensación de fascinación y pérdida.

Sin duda alguna, esa sensación de pérdida tiene mucho que ver con Cuba, su tierra natal, la cual abandonó en 1991 para ir a México, luego a España y finalmente a Miami, donde reside en la actualidad. Cuba es el lugar en sus mapas. Incluso cuando representa otro sitio, Cuba estaba allí en un principio y es desde donde comenzó su travesía para explorar ciudades y mares, reales e imaginados. Pintó a Cuba para capturar y preservar su historia y su recuerdo. Sólo al cabo de muchas, muchas imágenes de la hermosa ciudad, su paisaje y su mar, fue capaz de aventurarse a crear otros sitios, que ahora son importantes en su vida. En estas obras suyas, reconocemos a La Habana y a Miami, así como fragmentos de otras localidades que bien podrían estar en cualquier parte. Elementos emblemáticos podrían asociarlas a ciertos lugares. Sin embargo, el ambiente urbano se vuelve un teatro, un escenario para las relaciones que toman lugar frente a nosotros, sin compartir las intimidades que desearíamos conocer desde lo alto. Las vidas son acertijos, así como el laberinto de la cuadrícula citadina implica apenas ese viaje interior nuestro que es tan difícil comenzar y mucho más difícil completar. Los interiores y los exteriores se fusionan en este complejo drama de la existencia. No sólo la asociación con el teatro en su sentido más amplio, que implica una referencia a los decorados y la escena insinuada, sino las connotaciones teatrales que tienen que ver con el dinamismo del drama y la tragedia, se aplican a esta discusión de la obra de Gustavo Acosta. Debido al punto de vista desde lo alto, así como otras manipulaciones espaciales, el observador parece sobrevolar o existir dentro del campo pictórico, ya sea observando el drama que se desarrolla abajo o dirigiendo al elenco.

No obstante, ¿acaso son estos paisajes urbanos una mera excusa para que un pintor pinte, sin necesidad de todos estos niveles de interpretación ofrecidos por los escritores? Gustavo Acosta realmente disfruta del dibujo, de la aplicación de la pintura, de la exploración de las tonalidades monocromáticas interrumpidas por pincelazos de color y halos de luz. El considerar sus obras como ejercicios de abstracción y composición, efectos pictóricos y de textura, ofrece un complemento significativo a esta discusión. Es su virtuosidad técnica lo que distingue su obra de las mundanas, aunque imaginativas, perspectivas desde lo alto…

SEPTIEMBRE

Maikel Linares
del 15 de agosto al 9 de diciembre del 2011

 

 

 

 

 

 

 

Septiembre es la segunda exposición personal del artista cubano Maykel Linares con la que raymaluz Art gallery comienza una nueva andadura profesional, luego de tres años bajo el sello Luz & Suárez del Villar.

Se trata de un giro en el trabajo pictórico del artista, asistido por una sobriedad formal fuera de serie tanto como por una densidad conceptual que se conecta con su hacer anterior pero con nuevos signos de identidad que lo hacen mucho más atractivo a los efectos del ejercicio mismo de la crítica y del disfrute pleno del hecho pictórico en sí.

Con independencia de los recursos formales puestos en uso (propensión a la monocromía: grises cromáticos) y de las estrategias deapropiación y de permutación de la(s) imágen(s) tan recurrentes a lo largo de su trabajo, Septiembre no desea advertir otra cosa que el placer por la pintura como fin y como goce. A Maykel Linares le gusta pintar, disfruta en potencia con el escarceo matérico y su ductilidad física y lingüística. Desde siempre le ha fascinado la experimentación con el medio pictórico y sus múltiples niveles y gradaciones ontológicas. Por lo que esta nueva entrega suya es, antes que nada, un juego de divertimento especular que –como afirma el propio artista- “busca desandar la imagen seriada para devolverla al tejido aprehensivo de un nuevo original”.

Cada imagen –en principio- resulta extraída de una enciclopedia de la historia del transporte para luego –mediante un proceso de reasignación semántica en ese mismo tejido que señala el artista- ser convertidas en metáforas de los trayectos migratorios sobre los que se ordena el mapa de la cultura contemporánea y su imperativo nómada e impenitente.

El resultado de esta nueva entrega es un conjunto de obras impactantes, cerradas sobre sí mismas y con una mayor elocuencia –tácita incluso- entre los órdenes discursivos que ellas proponen y los asideros meramente formales que las orquestan. Cada pieza es un ejercicio lúdico de “alteración” y “fijación” de sentido, en el que los títulos juegan un papel fundamental a la hora de referir experiencias del sujeto que son recuperadas de su patrimonio emocional y afectivo.

Septiembre es, por tanto, un nuevo mapa de afirmación de lo pictórico en el que la imagen goza de su lugar y cede paso a las retóricas agazapadas del erotismo en la búsqueda de su objeto furtivo y díscolo, cumple el ritual de la sugerencia y de la entrega.

Andrés Issac Santana

ITINERARIUM MENTIS

Carlos Estéves
Comisario: Andrés Issac Santana
01/Octubre al 20/Noviembre

 

 

 

 

 

 

 


El hacedor

Carlos Estévez es un hacedor de metáforas, un relator de experiencias esenciales, un arqueólogo del alma, un alquimista que hace trasmutar el estado bruto de la materia en instante de poética. Su obra es, por tanto, un ejercicio de escritura, una desviación narrativa de la hermenéutica y sus usos culturales, un modo de articular profusas constelaciones que se solapan y colapsan en un palimpsesto enfático en el que se descubren las huellas del hombre en la urdimbre simbólica del universo y el cosmos.Estas láminas del Yo, del ser expandido que no reconoce para sí la tiranía de un único modelo de virtud, son convertidas entonces en una especie de tratado ontológico, en una suma de fragmentos que orquestan el coro de una subjetividad esculpida desde la pasión y no así desde el régimen de la razón que parece regir la lógica de la existencia. Lo racional aquí se repliega, negocia su más rancia hegemonía y se supedita a una emotividad que trenza el tejido axiológico de la obra. Mientras los dispositivos retóricos de la Modernidad rindieron tributo a la razón y a la noción de progreso, basados en la idea de un modelo estéril que recortó los límites del hombre y del mundo; el trabajo de Carlos, por el contrario, sustantiva la erótica de un culto sofisticado y sutil al universo espiritual del hombre. Sus visiones, entre telúricas y místicas, disecciona el cuerpo en tanto arquitectura de la rigidez y del espasmo, reconstruyen sus fragmentos sujetos a la dispersión, a la pérdida y dislocan el abecedario de la razón instrumental para inaugurar –entonces- otras identidades, otros modelos inéditos de la existencia que, acaso, puedan resultar más cercanos a la realidad misma. Modelos que –con mucho- escapan del escepticismos y la esterilidad del orden de lo real para hundir sus raíces en el reino de la utopía. Sus obras señalan a un hombre que es a la vez cosmos y Dios, totalidad y fragmento, voz y escritura. Toda ella cifra el relato de una comunión indeleble de profunda introspección y espiritualidad. Susceptible de ser entendidas como variantes de una práctica antropológica y mística, estas láminas actúan desde los márgenes ecuménicos de múltiples cosmogonías. De ahí su apariencia de escritura cifrada y hermética, de mapa simbólico que marca sus propios trayectos hacia la emancipación y lo trascendental. La obra es convertida en plegaria, en proposición votiva donde se ausculta la dimensión ambivalente de la condición humana. Los opuestos se diluyen, se colapsan sus márgenes, se hacen explotar sus perímetros en un ejercicio de aniquilación al tiempo mismo que de restitución. El agnosticismo, la cabalística, lo esotérico, la magia, las disquisiciones sobre la existencia de Dios, los textos canónicos, el saber enciclopédico y el sincretismo de mitologías y visiones que se aposentan en el tejido de la historia, se amalgaman en una obra que reflexiona sobre el mundo de los objetos y de la cultura a través del prisma de una espiritualidad delicada y de un eclecticismo narrativo dibujado sobre un paisaje simbólico de claras resonancias poéticas. Cada pieza abre un interrogante que pretende buscar respuestas (posibles) sobre las experiencias cognoscitivas del sujeto y su relación con la historia. Tal y como afirma el propio artista “ pienso que las obras trascienden a las palabras y los actos; son un esfuerzo supremo del hombre por conquistar el universo que es él mismo, para lo que se requiere constancia pues las obras son marcas que te mantienen vivo y te ayudan un poco – y sólo algunas veces- a presentir cómo es Dios”.

Andrés Isaac Santana

Very very light… and very oscuro (un policía con alzheimer)

Rocío García
Comisario Andrés Isaac Santana
12 de marzo hasta el 18 de abril de 2010


 

 

 

 

 

 

Hasta las Geishas Rocío era una buena pintora; después de Hombres, machos, marineros Rocío es una pintora descomunal. Aproximadamente hasta el año 96, el arte de Rocío se muestra físico, descriptivo, mientras que las series que irrumpirán unos dos años más tarde pasean ya una vocación sicológica tendente a la introspección y el escrutinio de las más intrincadas relaciones humanas. El arte de Rocío hasta las Geishas se contentaba, sin que le faltase virtud, con la violencia de una imagen estática. A partir de Hombres,… tres fenómenos aceleran la madurez de la poética: Rocío ya no sólo asume sino que despliega el principio de la narratividad que de siempre habitó su obra; deja de centrar sus proposiciones en la figura femenina, ademán que acaso venía estimulando una lectura demasiado lineal y literal en el sentido de que los textos representasen primarios alter egos de la autora, lo cual conducía, quisiera ésta o no, a una especie de pudor alusivo que nada tiene que ver con la honestidad visceral de su pintura; las obras pierden el estatismo de la individualización y los lienzos y cartulinas, por lo general, presentan grupos de personajes, duetos o tríos sujetos a un indesligable proceso de asociaciones, cruzamientos, derivaciones. Hasta ayer Rocío describía una situación; hoy se adentra en un acto humano sorprendido por su pulso. Hasta ayer era el cuerpo, con sus mil escondites, el protagonista de unas piezas que se ufanaban de denunciar un ocultamiento; hoy es la mente, sus pasadizos impresumibles, sus capas de manipulación de lo real, cuanto importa al imaginario robustecido y decantado de la artista.

En mi criterio no por disminuir el protagonismo de la figura femenina la artista halla una coartada que le permite huir del feminismo. Si el feminismo es por fin la capacidad de resaltar el universo físico, racional y emocional de la mujer, como mismo una filiación de mirada que denuncia una singular percepción, no tengo ningún problema en admitir que la mirada que teje Hombres, machos, marineros sigue siendo aguzadamente femenina. Una mirada que se solaza ahora en advertir –y subrayar con socarronería- la fragilidad de la condición sexual masculina, esa que se pregona y se “falometra” a cada segundo de nuestras vidas, pero que es plena de veleidades, concesiones y deslices que nuestra autora sorprende con una gracia y una agudeza propias de la mejor siquiatra. Es ahora deliciosa la concepción espacial de las piezas: predominan aquellas tipologías donde el corrimiento y el camuflaje de la identidad sicosexual se siente a sus anchas: el puerto, la playa, la piscina, el billar, el baño, el espejo. Más o menos físicas, más o menos metafóricas, son dimensiones caras a esa deconstrucción de la hegemonía falocrática que interesa a la autora cuando muestra el mundo de perversiones y relajamientos que se permite y regala la sicología masculina…. El domador y otros cuentos, en 2003, reporta el colmo de la perspicacia en la representación y la majestad pictórica”

Rufo Caballero: Del cuerpo a la mente, veinte años de Rocío, abril, 2004.

GODS AND SUPERHEROES

Khaled Hafez
Comisaria: Dermis P. León (Buró Curatorial)

11 de febrero al 5 de marzo 2010.



 

 

 

En su primera exposición personal en España, el artista egipcio Khaled Hafez, presenta parte de una obra compleja que se desarrolla dentro del ámbito de la pintura, el video y la instalación como medios que se interrelacionan en su trabajo. En esta oportunidad, tres pinturas de la última serie “Temple of Flight”  de finales del 2009, el video Third Vision: Around 01:00 pm (2008) y una instalación que realizará especialmente para el espacio de la Galería Luz & Suárez del Villar, junto a un conjunto de dibujos, permitirán el acercamiento a la obra de uno de los artistas contemporáneos egipcios más versátiles y potentes de la nueva generación. El proyecto “Gods and Superheroes” (Dioses y Superhéroes) hace referencia precisamente a dioses y héroes en relaciones de superposición. En una suerte de actualización de candentes problemas del Medio Oriente, las figuras de dioses y “héroes” asumen nuevos roles –en el que se invierten incluso las posiciones jerárquicas- y trazan significados sutiles de carácter político, religioso y social. Khaled Hafez ha creado una iconografía propia a partir de referentes de la tradición pictórica milenaria de Egipto, de sus antiguos dioses y de la narrativa que se encuentra en las paredes de las tumbas de Tebas, en simbiosis con héroes, e íconos de la cultura de consumo que ha impactado la visualidad y el modo de vida egipcio con la globalización. Identificamos la divinidad Sekmet con la máscara de la leona, dios-a de la guerra que predomina en el Medio Oriente- en este caso como entidad femenina con poder (en conflicto con el islamismo cuya posición de la mujer es inferior); los “runners” (corredores) como símbolo del éxodo masivo sostenido en la región por los últimos siglos, éxodo de la población y de su intelectualidad; y por último nuevos “pictogramas” inventados  claramente a partir de armamento militar u otros tomados de la actualidad política. Claves para entender los referentes visuales en un contexto pictórico que utiliza conscientemente la estética propia de los petroglifos y pictogramas bidimensionales del antiguo Egipto, y no las reglas de la pintura post-renacentista de la forma, la composición, la sombra, la luz y la perspectiva.

Dermis P. León